De las cinco derrotas del primer equipo, cuatro fueron por un gol de diferencia, y en el final del partido. Esto habla por un lado, de la enorme paridad que hay en los partidos y equipos de la Segunda Nacional, y la falta de acierto, tanto ofensiva como defensivamente, en los momentos finales de los partidos.
Aún así, el equipo sigue en lo alto de la clasificación, aunque ahora con dos salidas muy complicadas, Altea y Benimaclet, rivales duros y con hambre de revancha.
El partido comenzó bien, con una buena defensa, robos de balón y goles de contragolpe, hasta el 8-4 y tiempo muerto, a partir de ahí, entre los cambios, la falta de acierto y los goles del lateral izquierdo contrario, Almoradí emparejó el partido, se creció y se llegó al descanso con un 12-14 en el marcador.
La segunda mitad fue muy pareja, con alternancia en el marcador, y emergió la figura del portero visitante, que en los momentos claves, fue determinante, fruto de su última parada, a menos de un minuto, con 24-24, fue quien le dio el último balón a su equipo, que no falló, y a menos de 10 segundos del final, convirtió el gol definitivo.
Ahora toca centrarse en el duro rival de este sábado, el Villa Blanca Altea, que viene de ganar en la siempre difícil pista de Alcasser, este sábado a las 18,30 hs, en Altea.

















