Las sensaciones que nos dejó del partido del sábado en nuestro pabellón son contrapuestas. Por un lado, el empuje hasta el minuto 10, en el que arrancamos con un 5 – 1 de salida, con buenas defensas y acertados ataques. Luego, del 15 al 20, poniéndonos de nuevo con un 9-5 a favor, contrastó con las defensas más relajadas, los repliegues más lentos y el poco acierto en ataque, entre los minutos 10 al 20 y 25 al final de la primera parte, lo que hizo que nos fuéramos al descanso con un 15-14 a nuestro favor.
La segunda parte fue una especie de repetición de otros partidos en los que, sin ideas claras en ataque y con despistes en defensa, el equipo rival se nos fue a diferencias de hasta 5 goles arriba.
En la parte positiva de la balanza hay que destacar una vez más la entrega, el esfuerzo y el coraje de nuestro joven equipo -que el sábado ponía en pista una formación por debajo de los 20 años de media-. A partir del minuto 18 de la segunda mitad empezó a defender de forma más intensa y sólida y acortó distancias de nuevo para llegar, como en otras ocasiones a los últimos minutos con varias posesiones para el empate, pero tampoco pudo ser esta vez.
A pesar de los 7 partidos perdidos hasta aquí, nuestra diferencia de goles (- 9) dice mucho de la pelea y la defensa de los partidos hasta el último minuto. A poco que cambie el factor suerte, nos respeten las lesiones y nos mentalicemos de que somos un gran equipo, los resultados empezaran a llegar.
Es inminente.
UN, DOS, TRES, MISLATA ¡¡¡¡¡
José F. Balaguer, Crónica

















